POR FUERA DE LA CAJA
POR FUERA DE LA
CAJA.
Pensar fuera de
la caja, creemos que implica pensar con otros, con otras, dialogar,
intercambiar, retroalimentarse y estar abierto para ver y leer más allá de lo
que pensamos e imaginamos.
Es desafiarse a
trabajar cooperativa y colaborativamente para generar en nosotras alguna
transformación, algún movimiento que de no ser por ese trabajo corremos el
riesgo de quedar atrapados en nuestra propia caja.
Pensar
"fuera de la caja" es un gran desafío para una persona estructurada.
La ruptura de patrones son procesos, no sucede espontáneamente. Necesita de
esos otros que sacan vendas de los ojos, que parece que hacen magia creando
escenarios diferentes. Esos otros están, por suerte, enseñando constantemente.
Silvio Rodriguez
hizo una canción que se llama “Historia de la silla” y su letra versa así:
En
el borde del camino hay una silla
La rapiña merodea aquel lugar
La casaca del amigo está tendida,
El amigo no se sienta a descansar
(…) continua cantando
El que tenga una canción, tendrá tormenta
El que tenga compañía, soledad
El que siga un buen camino tendrá sillas
Peligrosas que lo inviten a parar…
Pensar fuera de la caja, para nosotras, es no caer en la invitación a parar, es continuar, es insistir, al decir de Freire, “mil veces antes de desistir. Es, en el trabajo siempre colaborativo, colectivo, dar lugar al “podría ser de otra forma”, es abrir las paredes de la caja para inventar formas, procesos, ideas…
El pensar fuera de la caja es una actitud, es un compromiso, un posicionamiento. Es resistencia.
El acto educativo es un
proceso intencional que implica poner el cuerpo y la mente, implica un desgaste,
un esfuerzo… pensando por fuera de la caja estamos alertas a no sentarnos, a no
caer en la burocracia opacadora de utopías porque seguir el buen camino tendrá sillas
que inviten al derrotero pues entonces, habrá que, corporalmente, sentarse “patas
pa rriba” mientras que el pensamiento
recorre alternativas saliendo de la caja.


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